Exhibición de camellos en el campamento de refugiados saharauis de Tinduf, 2007 (CC Western Sahara)
Como no podía ser menos, la presidencia de Trump se despide con algunos golpes de efecto, y entre ellos algunos de carácter diplomático: el reconocimiento estadounidense de la soberanía marroquí sobre el Sahara Occidental.
Charles de Gaulle en 1961, durante una visita oficial a Alemania (CC: Egon Steiner)
Hace 50 años, el 9 de noviembre de 1970, murió Charles de Gaulle, uno de los personajes más carismáticos y enigmáticos del siglo XX. Al igual que Napoleón, cuyo bicentenario se cumplirá el próximo año, es una referencia continua para los franceses, acostumbrados a ver desplegarse su figura en libros, revistas, artículos de prensa y alguna que otra película. De Gaulle no pasa de moda, pues algunos temas de su vida siguen hoy vigentes: la integración europea, el papel de Alemania en Europa, las relaciones Europa-EEUU, los nacionalismos…
Cualquier encíclica papal tiene mucho que decir a la comunidad internacional. Fratelli tutti no es una excepción, pero antes de hablar a la sociedad o a la política, el papa Francisco habla a las personas, y nos previene de otro virus que afecta a todas las sociedades a lo largo del mundo: el individualismo.
Aunque han pasado más de treinta años, a Francis Fukuyama se le sigue identificando con su ensayo sobre el fin de la historia. Se le reprocha que se equivocó y que no triunfó en todo el mundo la democracia liberal, aunque sí lo hiciera el capitalismo en todas sus versiones, el neoliberal y el estatalista, representado por China y Rusia. Con todo, una lectura atenta de aquel ensayo conlleva la conclusión de que Fukuyama no daba absolutamente por sentada la victoria de la democracia liberal, pues también advertía del despertar de los nacionalismos.
La pandemia alimenta una época pródiga en rumores, que nos hablan de guerras de todo tipo: bacteriológicas, económicas o simplemente desinformativas. Entre esos rumores se nos habla de la oportunidad geopolítica que tendría China para convertirse en la primera superpotencia.